Inicio > 'El Gran OjO', por Susana Vacas

El ojo, el gran ojo, el ojo de Gran Hermano, el de la tele, el de la cámara, el del objetivo más cercano, o el del más lejano satélite, el ojo, el que nos mira, el que nos espía, aquel que Orwell o quizá Zamiatin nos avanzara y aquel que los telecincos de turno pusieron tan de moda. Entonces era Londres, hoy es el mundo global este en el que nos hallamos, seguimos siendo mirados, ojeados, repasados, revisados, espiados, vigilados... Pero el ojo también lo tenemos nosotros, lo tenemos, lo gozamos, podemos hacer uso de él... podemos mirar, aprender, educar, enseñar, disfrutar de lo disfrutable y denunciar lo denunciable... también para eso está el ojo, el otro ojo, el ojo también grande, el nuestro, el de todos y el de cada uno... el de los pequeños hermanos, todos nosotros.

Haceos protagonistas de nuestra historia, por favor, formad parte de ella.

VE, MIRA Y CUENTA o... cómo participar en el Gran OjO:

Las nuevas tecnologías nos ofrecen también muchas posibilidades. Os lanzamos la propuesta: emplead el ojo, vuestro gran ojo, incluso el uno y el otro ojo, los dos... abridlos bien, ojead el entorno, otead la lejanía, mirad y observad... y captad lo que aparece: lo malo, lo incorrecto, lo denunciable, lo insano, lo reprobable, lo mejorable... y enviádnoslo vía email (info@lapanterarossa.net) o facebook (http://www.facebook.com/lapanterarossa)... nosotros lo expondremos en La Pantera Rossa del 3 al 31 de enero para que esté a la vista de otros ojos, también grandes, pero que estarán deseosos de aprender de vuestras visiones... Mejoraremos entre todos este mundo que nos rodea y del que todos, ojos abiertos y cerrados, formamos parte, parte muy interesada.

Seamos historia. Hagamos la historia.

Y consigamos que sea mejor.

"Es evidente que se escribirá una historia, la que sea"

GEORGE ORWELL

Susana Vacas (Zaragoza)

Creadora visual e historiadora de las artes. Amante de lo mínimo y de los altos vuelos. Su obra parte de lo objetual y juega con lo invisible. Sus propuestas, a veces mínimas de tamaño, podrían ser también un juego metafórico de cómo a través de dimensiones insignificantes, se puede llegar a discursos de enorme calado. Granitos de arena, pequeños pasos cotidianos y constantes, unidos en torno a una nueva conciencia.